Láser activa una línea de luz que conecta la Torre de la Carrova y la Torre de Campredó, dos construcciones que durante siglos funcionaron como puntos de vigilancia, control y comunicación del territorio. Lo que antes servía para defender y alertar se reactiva aquí desde otro lugar: no como infraestructura militar, sino como un gesto poético que vuelve a poner el paisaje en relación.
La pieza no fija una imagen, sino que activa una presencia. El láser atraviesa el espacio, dibuja un recorrido tridimensional y transforma la distancia en una forma visible de conexión. En este desplazamiento, la luz no solo une dos torres: hace emerger la memoria latente del lugar e invita a mirarlo de nuevo, como si por un instante el territorio revelara otra manera de organizarse, de recordarse y de ser percibido.
Antoni Arola
La investigación artística de Antoni Arola gravita desde hace años en torno a un elemento esencial e inmaterial: la luz. Tanto en su ausencia como en su presencia, natural o artificial, su obra trabaja con la capacidad de la luz de alterar el espacio, activar la percepción y abrir experiencias visuales que oscilan entre lo tangible y lo intangible. Con una práctica que tiende a la depuración formal y al uso de los mínimos elementos posibles, Arola construye lenguajes poéticos donde también el color, el azar y el juego tienen un papel central.
Con una larga trayectoria dedicada a la exploración lumínica, Antoni Arola vuelve a Eufònic después de ocupar el Castell d’Ulldecona en 2023 con una instalación atravesada por la luz solar.