Constructores de sonidos desde 2001, desbordan las categorías gracias a sus artefactos mecanicosonoros. Han hablado de Joan Brossa (“No em va fer”) y de Jacinto Verdaguer (“Dimonis”), y ahora de Haydn: destrucción colectiva de un cuarteto colgado del techo mientras suena el Cuarteto de cuerda No. 66 en Sol mayor, Opus 77. Vallas, barricadas y piedras para cargarnos el paradigma musical del clasicismo buscando la esperanza, la destrucción como forma de progreso y la creación colectiva.

Con la colaboración de

DEL 21 DE AGOSTO AL 16 DE SEPTIEMBRE
V y S 17:00 – 20:00