Rojuu tiene revolucionada la escena del trap local por su juventud y por sus propuestas que escapan a la clasificación simple, puesto que en sus trabajos – recorridos de angst adolescente inevitablemente inherente a su edad –  encontramos influencias del grunge, las guitarras de los noventa, los bajos del trap y melodías casi dream pop con letras que hablan de tristeza y desamor, todo esto de manera auténtica y sincera, cargada de romanticismo y androgínia. ¿Sad trap? Seguro, pero cargado de flow y empatía a la que contribuye el productor venezolano Carzé, también insultantemente joven.