No descubrimos nada nuevo si decimos que Shoeg es probablemente uno de los mejores representantes de la música electrónica nacional. Y no será porque no nos tenía avisados: sus dos primeros trabajos “Panorama” (2014) y “Tanz” (2015) fueron fantásticos preámbulos del disco que ha editado este año, “Vaseline”, y que le ha valido encendidos elogios por parte de los coneisseurs de la electrónica de última hornada. El tortosino Carlos Martorell, también miembro del combo de danza y movimiento Ensemble Topogràfic, es nuestro Oneohtrix Point Never: su universo sonoro está hecho de ambiente hiperdigital, abstracción y melancolía enrarecida. Apelando tanto al intelecto como a la emoción, en su nuevo trabajo las texturas mutan del sampling a la síntesis FM, guitarras fake y collages MIDI. Por primera vez también se encarga de la parte visual, una exploración de las posibilidades de los motores de videojuego, con un discurso entre elementos de machinima, topografía, trabajo fílmico y estética pre-2k. Elasticidad en 3D.

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