De los miembros de Purkinje- nos atreveríamos a decir “la mítica banda ampostina”, uno de los pilares de la plataforma Formes Diverses de Vida y vecinos del sello Boira-, el proyecto en solitario de Rafel Balada parte de las voces degradadas, los susurros de ultra tumba y los field recordings combinados con un uso simple de la guitarra para brindar una mirada íntima al reino de lo absurdo, paseándose por el borde del abismo apocalíptico. Una catedral de sonido cautivadora que fluctúa entre la ambientación y el ruido con una libertad compositiva que lo relaciona con guitarristas experimentales como Jim O’Rourke. Alteraciones armónicas en composiciones de enrarecida belleza.